LOS AMPLIOS HORIZONTES DE DOLORS CURELL
Mirar hacia el horizonte es, anímicamente hablando, buscar el más allá, aunque desde la raíz griega de la palabra, sea delimitar con la mirada lo que se encuentra al alcance de la vista humana para, por ejemplo, tener la seguridad de que nada nos ha de sorprender. El vigía vigila, pero el artista desea ir más allá de lo que contempla. Y eso es lo que hace Dolors Curell con sus cuadros de amplia panorámica. Con su aguzada sensibilidad de pintora se abre al paisaje, tanto en sus visiones marítimas como en los campos de tierra adentro como en el azul del cielo y en el azul del agua, así como el gris de las nubes y el verde de los prados se unen gracias al fuerte vínculo que crea la sutil línea del pensamiento que es el horizonte.
En la pintura de Dolores Curell nos encontramos todos los que una vez u otra, situados en lo alto de un promontorio, hemos mirado hacia una playa en la que al atardecer rompen de forma suave olas, o cuando desde el mar y ya de noche, la nave donde íbamos buscaba el puerto seguro bajo la luna llena. Son sensaciones que nos vuelven a la memoria gracias a la plástica de la artista, que desde su propia manera de sentir sabe conectar con las situaciones vividas por otros y darle una significación más amplia porque consigue que la belleza de unos instantes se perpetúe y nos haga entender que, a pesar de ser cada uno de nosotros como la pequeña vela latina que hay dentro de la inmensidad que plasma en uno de los cuadros de los que ya he hablado, nuestro objetivo es trascendente y hacia él hemos de ir con la voluntad de ser cada vez espiritualmente mejores.
Obra generosamente colectiva, en el sentido de que sin dejar nunca de ser muy personal resulta participativa, que integra y hace disfrutar de su estética –y de su ética- a aquellos que la observan. Sus valores plásticos nacen de la firme voluntad de comunicar sensaciones propias como una forma de reunir voluntades, de hacer en compañía el camino hacia la perfección de la luz. Transmite acción, pero con la tranquilidad que da el saber hacia dónde va.
Josep Mª Cadena
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