SABRINA SAMPERE

LOS CUADROS PARADISÍACOS DE SABRINA SAMPERE, por Josep Mª Cadena

La expresividad en el color es una de las principales virtudes de Sabrina Sampere (Sabadell, 1975), conocida por los habituales de la Sala Rusiñol de Sant Cugat, ya que esta es la tercera vez que expone. Con su capacidad creativa sabe transmitir las posibilidades de regeneración que hay en nuestro entorno que con demasiada frecuencia sufre el mal uso colectivo del progreso técnico. Evidencia que la Naturaleza sabe rehacerse por ella misma esperanzadoramente, con palmeras que buscan el calor de nuevos soles y la armonía de los cielos reencontrados. Y este espectáculo de la vida negándose a finalizar y reinventándose incesantemente, adoptando cualquiera de las innumerables vestiduras con las que el aliento vital puede llegar a recubrirse, tenemos la opción de contemplarlo sentados desde la comodidad del sofá que la misma pintora nos proporciona muchas veces en sus lienzos, y que expresa que muchas veces no podemos o no queremos que nuestra postura sea ninguna otra que la del espectador, y renunciamos irresponsablemente a tomar parte y a actuar en los acontecimientos que atropelladamente suceden en un mundo que se transforma a una velocidad cada vez más grande.

De la misma forma que el atolón de Bikini, de arenas blancas bañadas por las aguas del Pacífico, se vió sacudido por las pruebas atómicas que le condenaron a ser un infierno radioactivo, también nuestra existencia personal puede sufrir en cualquier momento una sacudida que derrumbe las paredes de nuestro pequeño refugio vital y nos deje expuestos a las inclemencias de la adversidad. La autora plástica es consciente de la fragilidad de todo ello y, como los jóvenes revolucionarios de ahora hace cincuenta años, nos invita a levantar los grises adoquines de la cotidianidad para encontrar las playas del ideal.

Sabrina Sampere, desde su sensibilidad de artista, reivindica un mundo mejor y sufre por las amenazas que nos asedian. Rechaza la deriva consumista y superficial que ha emprendido el progreso humano, y a la vez sabe que las personas somos capaces de grandes gestas a la altura de la inteligencia y la compasión que poseemos. Es por todo esto que las palmeras en los cuadros de la pintora son las manecillas que nos indican el norte hacia donde tenemos que dirigir nuestros pasos.





Nace en Sabadell el año 1.975. En 1998 se licencia en Bellas Artes por la Facultad de Bellas Artes San Jordi de Barcelona. Posteriormente, el bienio 1998-2000, realiza cursos de doctorado Realidad asediada: Posicionamientos pictóricos en el departamento de pintura de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Barcelona. Desde el año 1999 imparte clases de Dibujo Artístico y Técnicas de Expresión a estudiantes de Bachillerato artístico, futuros artistas y diseñadores.Sabrina Sampere es una artista joven que pronto destaca en el mundo de la pintura y ha llegado a ser referente para muchos otros artistas. Podemos encontrar obras suyas en la Fundación Banco Sabadell, Caja de Terrassa, Museo de Arte de Sabadell, Legado Francesc Galí, Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Gerona y en colecciones particulares de Bélgica, América Latina, España, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Holanda, Suiza y Japón. También ha obtenido numerosos premios y su trabajo ha sido seleccionado en reconocidos certámenes de pintura. De factura madura, la obra de Sampere habla, de forma abierta, de la realidad vital propia y de la actualidad que la rodea. La metáfora, las situaciones de los objetos que pinta y los colores, muestran una artista con ganas de comunicar con el público. Su lenguaje plástico parte de la figuración para expresar todo aquello que le preocupa.

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