Josep Baqués nace en Montmeló (Barcelona) el año 1931. Hijo de campesinos, vivió sus primeros años en contacto directo con la tierra y sus frutos: estos elementos se convirtieron en el centro de su existencia inicial.
Aquellos tranquilos tiempos fueron interrumpidos por la guerra civil española y la consiguiente posguerra, durante la cual su familia se trasladó a Barcelona. Desde muy joven ya hacía dinero con el lápiz y el pincel realizando diversos trabajos, como por ejemplo, delineante, dibujante de cómics y de carteles de cine.
En 1954 se casa con Esperanza, con la cual tuvo tres hijos. Tres años después lo encontramos como jefe de estudio de diseño gráfico de una empresa publicitaria. No tardó mucho en montar su propio taller, el Estudio Baqués, donde logró destacar su espíritu creativo, por el cual recibió diversos premios (Delta de Plata, el 1962, y el Laus de diseño, el 1971).
Habiendo sido catedrático de la asignatura de diseño gráfico en la Escuela Oficial de Publicidad de Barcelona y profesor en la Escuela Massana, profundiza en el campo de su actividad artística mediante la experimentación de técnicas y composición.
No es fácil describir el estilo de Josep Baqués. La rigurosa formación técnica, la capacidad imaginativa y el estilo muy personal y original, a la vez que sugeridor y sensible, serán los hechos más característicos de su obra.
En su pintura encontramos un mundo mágico, misterioso y simbólico, de esta manera se concentra la mezcla de irrealidad y de realidad que transita por los sueños. Es en el distanciamiento de la realidad, haciendo uso de su fantasía y en la armonía de sus creaciones donde el artista encuentra la belleza. El tema no es más importante que el color, los dos se integran en una unidad pictórica de indudable belleza, presente en cada obra por elegancia descriptiva y por armonía colorida.Lo que más destaca de sus cuadros es un gran dominio de la técnica, en la que el trazo es la base sobre la cual se organizan las telas. El dibujo queda enriquecido con el color, utilizado dentro de unas gamas matizadas y muy trabajadas. Así, Baqués tiene la capacidad de transmitir una sensación de serenidad y placidez a quien contemple su obra.
Las tendencias que le inspiran son el surrealismo, elementos de sorpresa y de choque, y la obra del Greco, persistencia de líneas y composiciones verticales. La familiaridad con el surrealismo también viene dada por una figuración que no se basa en el rigor de consulta con la realidad, sino en una figuración transformadora y creativa.
Josep Baqués realza dos elementos naturales: caballo, como ser irracional; y mujer, como ser racional. Al entrar la temática en una especie de surrealismo figurativo, su obra nunca pasará desapercibida. Cada tema es una lección de armonía y filigrana de color.
Sus primeras composiciones son mucho más académicas de forma. A partir de estudios de la anatomía tiene la capacidad de deformar y fragmentar sin desproporcionar las imágenes. Sus personajes, antes eran acusadamente voluminosos y dotados de grandes extremidades; con su evolución perderán tamaño y fluidez. El Baqués contemporáneo es mucho más detallista y amante de la filigrana.
Los rostros de los hombres y de las cosas no son vistos con ojos cotidianos, son un poco fantasmales. No se acaban de definir porque es esta la manera con la que pueden decirnos muchas cosas. Sus personajes se sorprenden de nosotros, rechazan este mundo y crean el suyo propio. Así se nos muestran tan irreales de forma, y al mismo tiempo reales de espíritu. Los rostros nos miran, pero las manos son el elemento con el que nos hablan: manos que dan y reciben. De esta manera sus pinturas adquieren un alto nivel de comunicabilidad.
Los temas nos dan la visión fugaz e instantánea de alguna cosa que no se puede parar. Así, cada obra responderá a una evidente interpretación personal del observador. Delante de la temática irreal surgida de un realismo concreto, la impresión sensitiva y visual es transmitida de una forma que siempre sorprende.
La capacidad artística de Baqués ha quedado plasmada en la proyección internacional de su obra. Además de haber expuesto en numerosas ciudades de España, su pintura está presente en diversos países del mundo, como son Italia, Alemania, Estados Unidos, Japón, Suecia, Francia, Canadá, etc.