BARCELONA, 1924-2015 Aguilar Moré

El uso de una paleta rica en entonaciones frías, que contrasta y armoniza con las de tono contrario, le vale para poner acentos y realizar una pintura cromática y explicada.

Las figuras de adolescentes, el ballet, el jazz, así como la música en general, han sido temas a los que ha dedicado gran atención. Sus paisajes tienen una gran intensidad emotiva.

BIOGRAFÍA

Nacido en Barcelona en 1924, fue discípulo de Oleguer Junyent, con quien aprendió el dibujo, aunque se considera un pintor autodidacta. Más tarde se trasladó a París. Hizo su primera exposición en la Sala Rovira de Barcelona y desde entonces, de una manera ininterrumpida, presenta exposiciones en diversas galerías de Barcelona y el resto del Estado. Internacionalmente expone en Londres, Ginebra, Nueva York, París, Chicago, Montecarlo, Los Ángeles, Luxemburgo. Ha obtenido numerosos premios y distinciones como la Medalla de Oro del Ayuntamiento de Palma de Mallorca, San Jorge Diputación de Barcelona, ​​Premio Pintura de los II Juegos del Mediterráneo. Su obra figura en el Museo Contemporáneo de Madrid, Museo de Cadaqués (Girona), Diputación Provincial de Barcelona, ​​Museo Reina Sofía de Atenas (Grecia). A lo largo de su trayectoria artística su obra ha pasado por diferentes etapas: naïf, expresionismo, cubismo y realismo.

Construye los cuadros desde una base esteticista. Hábil con el dibujo, crea una atmósfera de neo-romanticismo. Figuras de adolescentes, temas urbanos, interiores, orquestas de jazz, conforman un universo pictórico donde no falta la solidez de una estructuración que se mueve entre el rigor y una sensación de movimiento, de lo que está viva.

SENTIDO CLÁSICO A LA VEZ QUE DE FUTURO DE AGUILAR MORÉ

por Josep M. Cadena

El pasado 23 de septiembre de este año 2020 que tantos dolores e inquietudes está provocando entre nosotros, se cumplió un lustro de la muerte en su Barcelona natal del pintor Ramón Aguilar Moré. Nacido el 3 de diciembre de 1924, solo pudo vivir como niño  el impulso de progreso cívico y cultural catalán que venía de los tiempos de la Renaixença y la Mancomunidad y que cogió gran fuerza en el periodo de la Generalitat republicana, pues pronto vino el estruendo de la Guerra Civil y la larga dictadura. Sin embargo, él siempre consideró estos años de normalidad democrática y catalana, en los que las personas podían vivir siendo ellas mismas, un paraíso perdido que muy pronto proyectó en su obra plástica, la cual se inició el año 1949 en la entonces sala barcelonesa Rovira y se truncó con su muerte, a los 91 años.

A lo largo de mi larga carrera como crítico de arte siempre seguí con interés las muestras individuales y colectivas en las que intervino Aguilar Moré. Según fichas que conservo, lo hice especialmente entre 1986 y 2009, con un total de dieciocho exposiciones, de las cuales trece fueron en Barcelona, dos en S’Agaró y otras en Reus, Olot y Sant Cugat, precisamente esta última en la Sala Rusiñol que ahora, gracias al impulso de sus responsables y de los hijos del artista, en este año tan difícil que se está intentando superar de la mejor forma possible, recuerda ampliamente y con gran afecto al pintor. Y aún puedo decir que escribí sobre él en diferentes libros, uno de ellos publicado por esta galería en diciembre del año 2000, en colaboración con los queridos Francesc Galí y Joan Iriarte, que recoge una muestra representativa de la pintura figurativa de nuestro artista. E igualment le recuerdo como una persona con una fuerte consciencia cívica y siempre dispuesta a participar en las actividades colectivas que afirmasen la catalanidad dentro de un europeismo activo.

Hombre intensamente seguidor del Barça, aficionado al jazz y al tango, viajero por la Europa más progresista, asistente a los espectáculos de danza y al Gran Teatro del Liceu, gran retratista de la belleza femenina, era clásico a la vez que actual. Recuperaba formas pero siempre se avanzaba con los colores. Podemos decir que sus recuerdos le servían para mirar hacia el futuro.

AGUILAR MORÉ Y LA ÍNTIMA LIBERTAD DEL JAZZ

por Josep M. Cadena

Amar la música de jazz no es por lo que respecta al pintor Ramón Aguilar Moré (Barcelona 1924) la adhesión a una particular estética de sonidos y de ritmos que le llegó como una sorpresa en los años de su primera juventud, sino toda una filosofía de vida. El jazz le llena y a la vez, lo necesita para sentirse miembro de la comunidad catalana a la cual pertenece como persona. Le quiere como un hecho plástico, en el que movimientos, colores y formas de sentir forman una unidad, pero también lo siente de una manera muy íntima porque en un tiempo muy difícil para todos nosotros le dio pautas de libertad y de conciencia de que, por medio de su arte plástico podía llegar a unas formas de libre expresión que le eran propias, a la vez que servían a los demás. Por eso, ahora en la Sala Rusiñol de Sant Cugat expone una serie de obras que, realizadas a lo largo de los años sobre formas musicales a las que hago referencia, junto a ejemplares de un libro que le editaron sobre la expresada predilección, me complace poder hacer con él una especie de “jazz session” para que todos, él y nosotros, podamos disfrutar de forma conjunta.

Música popular norteamericana, que emergió a principios del siglo XX en Estados Unidos –en origen en Nueva Orleans, pero que se extendió por diferentes puntos de aquella nación con gran rapidez- a Cataluña nos llegó a mediados de los años treinta a través de Francia y de las películas con actuaciones de sensacionales intérpretes como fueron, entre otros, Louis Armstrong y Duke Elligton. Y, a pesar de que es imprescindible citarlo, mi objetivo aquí no es de ninguna forma hacer historia musical, sino recordar a los que tienen edad para saberlo y explicar a los más jóvenes que la eclosión del jazz en Cataluña sería después de la guerra civil española, en unos momentos muy difíciles para nuestra comunidad, la cual, cultural y socialmente, no tenia ningún tipo de posibilidad de expresarse con libertad. Y de ninguna manera me cierro en los temas políticos, sino en toda manifestación colectiva.

Ramón Aguilar Moré, vocacionalmente artista desde muy joven, en principio encontró en la pintura y en el dibujo su principal forma de expresarse. Y por lo que se refiere a la temática, que en él siempre ha dispuesto de un amplio registro de intereses, gracias al ambiente en que se encontraba, tocó los temas de la danza clásica y de las audiciones cultas. Destacó muy pronto en este aspecto, pero su natural le llevó a conectar con unas audiciones de jazz que, a pesar de ser públicas y aceptadas por el sistema imperante, resultaban prácticamente privadas por la poca gente que asistía. Y en ellas encontró la forma de construir su propia individualidad, rigurosa en las exigencias estéticas, pero plenamente propia en su constante evolución.

La pintura de Aguilar Moré, trate de lo que trate, es jazz en estado puro en lo que se refiere a las motivaciones humanas y ahora tenemos la ocasión de ver el sentido artístico con el que se manifiesta.

AGUILAR MORÉ Y LA PASIÓN POR EL DIBUJO

por Josep M. Cadena

El dibujo es fundamental dentro del arte de Ramón Aguilar Moré (Barcelona, ​​1924). El ha practicado desde sus juveniles inicios; desde la infancia, cuando, todavía un niño, ingresó en el taller del escenógrafo Oleguer Junyent, amigo de su padre, y realizó sus primeras actividades como creativo que cree en la realidad que nos rodea como fuente de inspiración para encontrar el sentido del movimiento como expresión del alma de las personas. Porque Aguilar Moré, apasionado de la danza y de la música vive con intensidad todo lo que tenemos al alcance para que se lo ama como un camino de perfección hacia el mejor conocimiento del espíritu.

Dadas sus facultades por la figura y el color, él triunfó pronto como pintor y siempre ha sentido la necesidad de conectar con amplios públicos por las vías de las exposiciones individuales y colectivas, bienales y certámenes de todo tipo en los que el arte plástico estuviera presente. En esta Sala Rusiñol ha sido representado en muchas ocasiones y ahora vuelve con el aspecto más íntimo de su personalidad; es decir, con el dibujo del entorno, a la vez tan variado y tan esencial.

El artista sabe buscar motivos y analizar la expresión de las temáticas, pero lo que más le gusta es improvisar sobre una motivación espontánea, llevada por un gesto natural o por un color repentino. Su interés no tiene ningún tipo de frontera y, aunque conoce mucho de lo que dibuja y pinta, su mayor interés se encuentra en el reto de lo que le llega sin haber pensado en un principio. Para él, todo es susceptible de su arte, ya que este es un constante incentivo para vivir la novedad del momento. Del mismo modo, como ya dijeron los griegos, que el agua de un río siempre es diferente, los hechos cotidianos nunca cansan a Ramon Aguilar Moré porque siempre tienen aspectos atractivos nacidos de un pequeño cambio en las luces, en la manera de rayar los utensilios que se utilizan y en la variedad de los colores que crecen desde dentro de los cuerpos y de las formas, ya que en él, aunque motivados por sus conformaciones, estas buscan el sentido último de la pasión de vivir que los mueve.

Obras disponibles

 EL BAILE

Óleo/tela 60×73 cm

CHICAS EN LA NIEVE

Óleo/madera 24×35 cm

NARBONA. FRANCIA

Óleo/madera 42×48 cm

LA CATEDRAL. FRANÇA

Óleo/madera 50×35 cm

NEW YORK

Óleo/tela 100×81 cm

EL BILLAR

Óleo/cartón 50×70 cm

PIRINEO LERIDANO

Óleo/madera 50×50 cm

CASAS DE FRANCIA

Óleo/tela  50×65 cm

PAISAJE NEVADO

Técnica mixta/papel 30×42 cm

TIBIDABO

Óleo/tela 50×73 cm

EL BARCO

Óleo/tela  46×61 cm

 

Exposiciones

AGUILAR MORÉ

«80 DIBUJOS»

AGUILAR MORÉ

«UN PINTOR, UN ESTILO, UNA TRAYECTORIA – 21 ANIVERSARIO»