UTRERA, 1960 Tenorio

Tiene el acierto de saber expresar con su pintura los sentimientos que nacen de la realidad y hacia el mundo de los sueños y de las interpretaciones.

De sus viajes recoge partituras, cartas, manuscritos antiguos y prensa que después formarán parte de los collages que caracterizan sus trabajos.

BIOGRAFÍA

Nacido en Utrera (Sevilla) en 1960, y de formación autodidacta, desde pequeño participa en concursos de pintura rápida y completa su formación en la Academia de dibujo y pintura de Carmen Sala, en Molins de Rei. Su trayectoria profesional se ha visto recompensada con varios premios en certámenes de pintura. Ha realizado exposiciones tanto en el ámbito nacional como en el internacional. Gran parte de su obra se encuentra catalogada.

De sus viajes recoge partituras, cartas, manuscritos antiguos y prensa que después formarán parte de los collages que caracterizan sus trabajos. También carteles de películas, con lo que suma su afición al cine con los paisajes urbanos que visita. La gran fuerza expresiva que caracteriza la obra de Tenorio, unida a un buen uso de la técnica, le ha permitido una dicción personal ante la que el espectador no sabe si admirar la composición, el dibujo o el color, o bien rendirse ante la perfección del collage, convertido en un color además de su paleta.

Un conjunto de temas urbanos arquitectónicamente resueltos, exponentes de una pintura donde el sentimiento no queda ignorado, vibran cada pincelada en los densos cortes de la espátula y vibran, aunque, en la presencia humana que, no obstante su ausencia, s adivina en su pintura.

TENORIO Y LA AMPLITUD DEL PENSAMIENTO PICTÓRICO

por Josep M. Cadena

Juan Antonio Tenorio tiene el acierto de saber expresar con su pintura, hecha de línea y de color, descriptiva de unos hechos y de unos lugares concretos que ha visto y ha oído a lo largo de sus viajes, los sentimientos que nacen de la realidad y hacia el mundo de los sueños y de las interpretaciones. Guarda sensaciones, pero también diversidad de testimonios materiales que luego, en el momento de ponerse delante de la tela para crear con las formas, emergen y se hacen elementos imprescindibles de cada cuadro.

Los collages son importantes en sus cuadros. Pero no como fórmulas complementarias en relación a unas estructuras, sino por ellos mismos, por lo que sugieren. Persona imaginativa y que se ha hecho a sí mismo, gracias a su gran curiosidad creativa en relación a todo lo que le rodea, ha establecido conceptos que, aparentemente dispersos en sus orígenes, después encajan en las composiciones generales. Hay que mirar con atención todo lo que nos dice, ya que nada de lo que expresa por medio de un discurso plástico que, en principio, se encuentra centrado en un tema, sin dejar las raíces, crece y se ramifica en diversidad de situaciones. Son sus, como es natural, pero tienen mucho que ver con nuestra acción colectiva, porque son hijas de impulsos comerciales, de noticias informativas, de rótulos y de luces que hacen intencionadas parpadea para llamar nuestra atención como ciudadanos de un país y de unos determinantes momentos que hemos compartido sin quizás saberlo, puesto en nuestras cosas, sin pensar que también eran los demás.

La pintura de Tenorio es, a la vez, activa en el pensamiento y equililibrada en las formas. Construye con armonía entre los temas y su entorno, pero sabe salir de todo lo que pudiera parecer encorsetamiento. Tiene la virtud de ser libre y de mantenerse en esta posición, aunque sabe bien de las limitaciones que cada persona pone a otros en nombre de los intereses colectivos. Usar la fantasía a partir de la realidad, ya que sabe que desde la misma es libre para construir unos mundos en los que las ideas son mucho más sólidas y atractivas que las realizaciones materiales.

Un campo de trigo o de cebada -invento el ejemplo, ya que es muy posible en su manera de expresarse se- puede llevar a Tenorio a pensar en las olas del mar y hacer que éstas avancen en un instante por un paisaje de interior, en el que hay diversidad de cosas. Combina con acierto los colores, pero también los impulsos del pensamiento. Consigue que el mismo tenga la plenitud que, en el fondo, pide la plástica.