MADRID, 1960 Fabio Hurtado

El universo pictórico de Fabio Hurtado se sitúa en Estados Unidos de América de los años veinte y treinta del siglo pasado, con escenas y personajes que nos remiten tanto a los lienzos de Edward Hopper y Tamara de Lempicka como a las películas El gran Gatsby y Bonnie & Clyde.

Pinta una época que difícilmente alguno de nosotros ha conocido, pero no importa, ya que él sabe captar un espíritu histórico que, a día de hoy, no sólo es válido, sino incluso necesariamente reivindicable.

BIOGRAFÍA

Nace el 26 de enero de 1960 en Madrid. De madre italiana y padre español, pasa largas temporadas de su infancia entre estos dos países. Su afición por la pintura comienza muy pronto, convirtiendo esta actividad en su principal entretenimiento. Durante los primeros años su padre le facilita todo el material necesario para pintar, pero como no tiene suficiente con el papel, pinta cualquier lugar de la casa (puertas, paredes, muebles). Estudia en el Liceo Italiano de Madrid durante trece años y aunque marcha en 1977 por su excesiva rigidez, reconoce que en esta escuela le debe parte de su tenacidad y capacidad de trabajo. Formó un grupo de música, su gran pasión, y durante dos años ensayan, componen y hacen conciertos. Fabio, además del guitarrista, es el encargado del diseño de los carteles publicitarios de la banda. Comienza también su afición por viajar y asiste a los festivales de jazz más importantes de Europa. En 1980 ingresa a la Facultad de Bellas Artes de Madrid, momento en que abandona el grupo y la música activa. En 1982 marcha de casa de los padres y alquila un pequeño estudio en Madrid.

Es en 1985 cuando obtiene la licenciatura y comienza su peregrinaje por salas de exposiciones y concursos donde obtiene varios premios que le ayudarán económicamente para subsistir. Queda finalista en el X «Certamen de Pintura Blanco y Negro» a la vez que hace de monitor de artes plásticas en diversos Centros Culturales del Ayuntamiento de Madrid y los fines de semana trabaja de pinchadiscos en un disco bar. Sus convicciones pacifistas lo hacen declararse objetor de conciencia y se entrega del servicio miltar que era uno de sus peores pesadillas. Su inquietud por todos los campos artísticos, hace que dedique parte de su tiempo a la fotografía, convirtiéndose también en un gran cinéfilo. De hecho, aún hoy el cine es una de sus grandes fuentes de inspiración. En 1988 realiza su primera exposición importante fuera de España, en Duisburg (Alemania) con Marina Warren Nash, una prestigiosa escultora americana. El éxito le anima a dedicarse exclusivamente y de forma profesional a la pintura. Un año después, presentado por la pintora Fé Rodríguez conoce el marchante Sam Benady con quien trabajará durante diez años en exclusiva. El verano de 1990 se traslada con unos amigos a trabajar en una casa de campo en Mojácar (Almería) y queda fascinado por el entorno. Es un «cortijo» con las puertas siempre abiertas, donde sólo viven golondrinas que entran y salen para dar de comer a las crías. Más tarde visita el Cabo de Gata, también en Almería, quedando fascinado por un paisaje y clima casi de otro continente. Le parecía encontrarse más lejos de Madrid de lo que en realidad estaba y eso le gustaba cada vez más. El año siguiente alquiló otro «cortijo» lo que le permitía pasar largas estancias en la capital y el sur. Reformó totalmente esta nueva casa e incluso construyó manualmente el mobiliario reciclando materiales diversos bajo una óptica de arte africano o primitivo. En 1991 llega la primera gran exposición individual en Madrid, en la Summer Gallery y participa en Ferias Internacionales como Art Chicago 91 (USA) y Art Miami 91 (USA). El Ayuntamiento de los Gallardos (cerca de Mojácar) le encarga un cuadro mural de grandes dimensiones. Para poder realizar la obra necesita un estudio más grande y se instala en los edificios del aeropuerto abandonado de Cortijo Grande, también en la Sierra de Mojácar. El año 92 expone en la Galería Lola Melián de Te-nerife y viaja a Ginebra para participar en la Feria de Arte Contemporáneo Europart 92.

La primavera de 1993 la pasa en Madrid esperando el nacimiento de su primera hija Naima. Meses después, al regresar al aeropuerto encuentra el estudio y la casa desmantelados lo que le lleva a trasladarse a un «cortijo» más seguro y no tan aislado. El Colegio de Arquitectos de Cádiz le invita a realizar una exposición individual y la Galería Cajalón de Zaragoza lo incluye en una colectiva de maestros de la pintura contemporánea española junto a Miró, Tàpies, Clavé, Barjola, Antonio Saura, Oscar Domínguez, Manuel Viola o Miquel Barceló entre otros. En 1994 realiza una exposición individual en la Galería Cartel de Granada y consigue el «Premio Espiral de las Artes» y la tercera medalla al «61 Salón de Otoño de Madrid». Un año después participa con éxito en la Feria de Arte de Gant’95 (Bélgica) y la Sammer Gallery de Madrid expone de nuevo su obra. Sus numerosos compromisos le obligan a mantenerse en contacto con Madrid lo que le lleva a abandonar definitivamente Mojácar. Poco tiempo después, y abrumado por la gran ciudad, se traslada a la sierra donde disfruta de mayor tranquilidad para trabajar. Además, consigue la segunda medalla al «62 Salón de Otoño de Madrid».

1996 es un año de reconocimiento internacional. La Academia de Arte Moderno de Roma lo nombra miembro del Senado Académico «Doctor Honoris Causa» junto a otros artistas ya consagrados como es el caso de Chillida. También gana la 1ª Medalla del «63 Salón de Otoño» y S.A.R. la Reina Sofía le entrega la Medalla de Honor al X Premio de Pintura BMW. En 1997 nace su segunda hija, Sara, y trabaja durante dos años preparando su próxima exposición individual en Albemarle Gallery, en Londres. Sigue participando en exposiciones colectivas en España, en la Galería CC22 de Madrid, y en Estados Unidos, a la Coplan Art Gallery de Boca Ratón (Florida) y en la Victorian Gallery de Dallas. La prestigiosa revista Financial Times Telecom dedica su portada a una obra de Fabio. En 1988 edita obra gráfica por primera vez al mismo tiempo que realiza la Feria Artexpo 98 de Nueva York una exposición de óleos y serigrafías que le abrirán de forma definitiva las puertas del mercado americano. Viaja a la Túnez donde queda impresionado por los colores, los aromas, la luz y la cultura de los pueblos del desierto del Sáhara, en el sur del país. Invitado por su amigo y pintor Alfredo Roldán, se traslada a Cedeira (Galicia) comparrtiendotint estudio durante unas semanas. El programa «El Más Plus» de Canal Plus, le invita para ser entrevistado en directo en la televisión. En 1999 viaja a Portugal y un año después a Islandia que la recorrió en un todoterreno con unos amigos. Los paisajes extremos de esta isla, dejarán una imborrable huella en el artista. Ese mismo año 2000 hace su segunda exposición en Albemarle Gallery de Londres. Llega el año 2001 y comienza otra gran etapa con Albert Gallery de Madrid donde expone individualmente y con gran éxito. Antes, sin embargo, viaja a Bélgica para participar en una exposición colectiva en la galería Granero de Bruselas. En el año 2002 realiza otra exposición individual, esta vez en Studio City de Los Ángeles (USA) y aprovecha para viajar en coche por la mítica ruta 66 y llega hasta el Gran Cañón del Colorado. El gran ambiente musical de Los Ángeles le anima a recuperar su vertiente de músico y después de veinte años de inactividad decide seguir estudiando guitarra de blues y jazz, aunque nomésamb la intención de divertirse y evadirse de una profesión tan absorbente como es la del pintor.

Aunque dedica todo el año 2003 a preparar la exposición que un año después hará a la galería Albemarle de Londres, la Galería De Vorzon de Los Ángeles comienza también a trabajar su obra. En el año 2004 se emite tres series filatélicas con la obra de Fabiio bajo el motivo «La mujer y la lectura». A partir de esta fecha su obra cada vez alcanza un carácter más internacional aunque alterna las exposiciones en el extranjero con las del país. En 2005 expone en el Albert Gallery de Madrid y un año después, y en 2007 y 2009, vuelve a repetir al Abemarle Gallery de Londres. En 2008 realiza su primera exposición individual en la Mark Peet Visser Gallery de Holanda, exposiciones que repetirá en 2011 y 2012. Gallart Roma en Italia, Alfama en Madrid, Saint-Jean en Bruselas y el Palazzo Canali en Roma expondrán sus trabajos durante el año 2013. en 2014 su obra viaja hasta ARTHUB, en Abu-Dabi, y un año después lo hará en Toulouse, Roma, Marbella y la Uttarayan Art Foundation de India. Este 2016 en Suecia, India e Italia se podrán ver sus obras así como en la Sala Rusiñol de Sant Cugat, donde ha sido seleccionado para conmemorar su 30 aniversario.

EL PASADO QUE MIRA AL FUTURO DE FABIO HURTADO

por Josep M. Cadena

El universo pictórico de Fabio Hurtado se sitúa en Estados Unidos de América de los años veinte y treinta del siglo pasado, con escenas y personajes que nos remiten tanto a los lienzos de Edward Hopper y Tamara de Lempicka como en las películas El gran Gatsby y Bonnie & Clyde. Las mujeres llevan sombreros cloche y cabello corto bob cut, visten con modernidad y elegancia y exhiben independencia. La presencia de medios de transporte -Coche, tren, aeroplano, transatlàntic- apoya la afirmación del futurista Marinetti de que un automóvil de carreras puede ser más bello que la Victoria de Samotracia. Los animales aportan las virtudes y las características que les son propias, así el perro expresa fidelidad y el pavo real simboliza glamour. Si prestamos atención a tocar los cuadros escucharemos nítidamente jazz, la música que reinaba en el Cotton Club.

Fabio Hurtado pinta una época que difícilmente alguno de nosotros ha conocido, pero da, ya que él sabe captar un espíritu histórico que, a día de hoy, no sólo es válido, sino incluso necesariamente reivindicable. La década de los veinte vino después del cataclismo de la Primera Guerra Mundial, y los años treinta sufrieron la depresión que surgió del crack financiero de 1929. La reacción al conflicto bélico planetario fue el despertar de unas ansias de vivir, la comprensión de que la vida es un regalo frágil que hay que desaprovechar. A la vez, la sacudida económica iniciada con el hundimiento de la bolsa generó la adopción del New Deal, un nuevo pacto político que entendió la necesidad de controlar el gran capital, reducir las diferencias sociales y avanzar hacia un sistema de protección de los más desvalidos.

Nosotros también estamos saliendo de una crisis. Es por ello que las pinturas de Fabio Hurtado, y los valores que transmiten, a pesar de estar ambientadas en el pasado, son plenamente actuales. Las mujeres que pinta tienen confianza en sí mismas, no les da miedo el viaje, y aunque agradecen la compañía, saben ir por el mundo todo solas. Se las ve en movimiento continuo, ya que la aventura del conocimiento y el progreso no tiene parada final. La mujer ha sido tradicionalmente oprimida, y es ella quien mejor puede encarnar la sociedad hacia la que debemos tender. La colectividad en la que tenemos que querer vivir debe ser como la mujer que traza el pintor de padre español y madre italiana: segura, amable, elegante, sensible, inquieta y preocupada por mejorar.

Encuentro muy acertado que la Sala Rusiñol de Sant Cugat que dirigen Ignacio Cabanas y Victoria Ballbé celebre su treinta aniversario con esta exposición de Fabio Hurtado, ya que tanto los galeristas como el pintor comparten un respeto por las lecciones del pasado que debe servir para a vivir un presente de lo que nos podamos enorgullecernos y aspirar a un futuro aún mejor. Que así sea.

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